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Niños sirios condenados a la explotación laboral y al analfabetismo

La situación material de los refugiados sirios en Turquía, al igual que en Líbano, Jordania y demás países receptores de refugiados sirios, en mayor o menos medida, es entre mala y muy mala. En muchos casos hay falta de accesos a los servicios más básicos como la vivienda, la electricidad, el trabajo, la educación... Todo ello depende de la situación de cada familia, incluso de cada persona, pero generalmente las familias que mejor se pueden apañar, no suelen quedarse en Gaziantep, ciudad turca que tuve la oportunidad de visitar, sino que se van a otras ciudades como Estambul o Ankara.

Toda esa privación y falta de acceso a esas necesidades, provocadas por un sistema económico mundial que no entiende de solidaridad, hace que los refugiados no salgan del círculo vicioso de la pobreza, lo cual lleva a que muchas familias se vean obligadas a poner a trabajar a sus hijos. Como es el caso de Ahmad, Walid e Ismael, tres hermanos de una gran familia de Alepo que se vieron obligados a trabajar en una tienda de alimentación y dejar la escuela.

Walid y Ahmed, tuvieron la oportunidad de estudiar en Siria los primeros años de primaria, pero la guerra les obligó a dejar de estudiar, y echarse al duro mundo laboral. No les queda otra, afirman.

Yusuf, tiene tan solo 7 años,  Vive con su madre y sus 4 hermanos. Cuando comenzó la guerra civil siria él tan solo tenía 2 años por lo que no tuvo la oportunidad de ir al colegio. No sabe leer ni escribir, ni hay perspectivas de que aprenda a hacerlo en el corto plazo. A su corta edad se ve obligado a trabajar en un taller de artesanía en el que fabrican artilugios de metal para los turistas, se ve obligado a ello porque su familia no tiene ningún sustento con el que sobrevivir. 

En la imagen Yusuf nos muestra feliz la primera obra de metal que a hecho. No sabe muy bien la razón por la que está ahí, ni por cuánto tiempo... sólo sabe que tiene que llevar dinero a casa porque si no lo hace, su familia no come.

La del trabajo infantil es una lacra que sufren miles de niños sirios, que surge de una situación de desesperación de las familias por salir adelante, de la escasez de oportunidad para tener una vida digna, de la pésima situación humanitaria de los refugiados sirios y, sobre todo, de la permisividad y el aprovechamiento del Estado turco. Se calcula que unos 100.000 niños en Turquía trabajan.

Y el problema no es simplemente que trabajen a edades tan tempranas, lo cual les condena a una vida de precariedad y analfabetismo, sino que trabajan jornadas inhumanas, 15 horas como Yusuf, y por sueldos de miseria, 1 euro diario, tal y como nos contó. Una violación de derechos humanos, laborales y de la infancia en toda regla, de la que no se habla ni nadie se hace eco...

 

Ibrahim Rifi desde Gaziantep (Turquía)- Propiedad de imágenes: Un Mundo en Conflicto

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