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Raed Aljundi: ‘Están desesperados, me piden ayuda para salir de Siria’

Raed siente cada vez más impotencia cuando mira hacia Siria. Le entristece en lo que se está convirtiendo aquel país que dejó en el año 1996 y que aún hoy recuerda con nostalgia a más de 4.000 km de distancia.  

En la ciudad española de Sevilla trabaja en una fábrica como comercial internacional, el mismo sector laboral en el que trabajó durante años para la Embajada española en Damasco. Le quedan meses para cumplir veinte años de residencia en España pero, por mucho tiempo que pase, su doble apellido Aljundi seguirá agarrándose con fuerza a sus raíces y conservará la huella de su procedencia: la zona rural ismailí de Salamiyah, al oeste del país y perteneciente a la gobernación de la ciudad de Hama.

El hispano-sirio cuenta a Un Mundo En Conflicto que Salamiyah meció la cuna de reconocidos poetas y escritores y que hoy es “un pueblo pobre y agrícola cuya única industria es una fábrica de secado de cebollas de los años 60” que sufre las consecuencias de un país consumido por la guerra.

 

El suministro de luz y agua, un privilegio para la castigada Salamiyah

Algunos de sus familiares, entre ellos su madre y dos de sus jóvenes sobrinos, aún resisten dentro y son quienes le transmiten cómo la desesperación se ha adueñado de la población civil y cómo han ido asumiendo unas condiciones vitales precarias como consecuencia de los cortes diarios de suministros y de la brutal represión que sufren.

“A veces hay semanas sin agua en el pueblo, por la noche llega una hora o dos y la luz viene una hora o, en ocasiones, ni viene; la única rutina es que cada día hay cortes”, narra Raed compartiendo las palabras de su madre.

Pueblo de Salamiyah. Fuente: Raed Aljundi.

Pueblo de Salamiyah. Fuente: Raed Aljundi.

Unas carencias que no experimentan, según explica, “otros pueblos cercanos pro-régimen, por pertenecer a la misma confesión religiosa o por algún otro motivo”, ya que ellos sí disponen de “agua y luz y no tienen estos problemas”.

Con su población atrapada entre el Ejército del régimen (oeste) y el grupo terrorista Daesh (este), Raed habla de Salamiyah como un “pueblo opositor muy activo desde el primer día en cuanto a manifestaciones” y que ha sido “castigado” tanto en la época del padre Hafez al Assad como en la del hijo y actual presidente, Bashar al Assad.

Para él, el segundo “lo ha estropeado más todavía porque abrió el mercado neoliberal” desde que ocupó el poder en el año 2000 tras el fallecimiento del primero.

No obstante, cree que,  con fines estratégicos, “el régimen tampoco quiere dar con mano dura de forma oficial (a Salamiyah) por aparentar que está protegiendo a las minorías” ya que el 90% de la gente del pueblo son ismailíes, “una confesión del Islam y minoría distinta a la Sunna y la Chía”.

 

“No quieren salir ni por mar ni andando”, temen por sus vidas

“Últimamente me contactan mucho más que antes. Están desesperados y me piden ayuda para salir de Siria” advierte Raed. Lo hacen a través de las redes sociales y no sólo sus familiares o amigos, sino muchos paisanos de la zona que ven en él una posible salida por su vinculación con la ayuda humanitaria y el apoyo a refugiados a través de la ONG que preside en Sevilla, la “Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio de Andalucía”.

Desde Salamiyah le confiesan que “no quieren salir ni por mar ni andando” arriesgando sus vidas como tantas otras personas que se ven obligadas a abandonarlo todo en busca de algo tan básico pero, aparentemente tan complejo para la humanidad, como es la convivencia en paz. Ansían unas alternativas de huída que Raed es “incapaz” de ofrecerles en un contexto cada vez más deteriorado.

Hace poco resultaron en vano sus esfuerzos por traerse a su propia madre un par de meses a España para que “una mujer ya mayor” pudiese respirar algo de tranquilidad y descansar de tanta lucha. Ya se habían reunido así en otras ocasiones y ambos habían disfrutado de su estancia temporal en España gracias a que Raed ofrecía las garantías necesarias (trabajo estable, vivienda, etc) que se le pedían por parte de las instituciones para admitir su visita.

Sin embargo, ahora las cosas han cambiado y la última noticia que recibió de la Embajada de España en Beirut fue la denegación del visado temporal por los siguientes motivos:

En este sentido, matiza algo importante y es que, en este caso, su “madre tiene una cosa muy clara: no quiere dejar el país porque tiene allí a sus nietos y hermanos”.  Se niega a que la guerra le arrebate la que ha sido su vida durante tantos años.

Lo cierto es que la familia arrastra las gestiones desde el pasado mes de julio y ahora ve como los desplazamientos hasta la capital libanesa no han servido de nada. Tuvieron que cruzar la frontera para realizar los trámites porque la Embajada española de Damasco está cerrada. Aquella en la que Raed pasó tantas horas de su vida y que, ahora, como tantos de sus recuerdos, ya no existen como los conoció. 

 

Un futuro entre el servicio militar y el máster en biotecnología molecular

Hosni es uno de los sobrinos de Raed que vive en Salamiyah. Nació en 1992 en la provincia de Raqqa pero abandonó su hogar y se desplazó con sus padres allí. Como él, más de once millones de personas, según los datos de las Naciones Unidas, se han visto forzadas a desplazarse dentro del país durante el conflicto. En el caso de Hosni, fue la violencia de Daesh y la implantación de la capital de su Califato, lo que logró expulsarles de su terreno.

A sus 23 años, también es uno de tantos jóvenes a quienes la guerra les está arrebatando el derecho a recibir una educación de calidad, a quienes les han cortado las alas convirtiéndoles en una generación perdida e incapaz de levantar el vuelo de su libertad intelectual. 

Consciente de ello, Hosni también busca en su tío Raed algo de esperanza. Logró terminar sus estudios universitarios en la Universidad de Homs (a unos 40 km del pueblo) y ahora sueña con cursar un máster en biotecnología molecular. Pero el régimen tiene previsto otro futuro para él dentro del servicio militar del Ejército sirio.

Mi sobrino está desesperado. Está dispuesto a salir a Grecia andando antes que participar en la mili". Hasta ahora los estudios le eximían de la responsabilidad de unirse al servicio obligatorio; ahora ya no le dan opción.

Además, se pregunta Raed, analizando lo crítica que se ha vuelto la realidad para aquellos que quieren formarse, “¿quién manda a su hijo a estudiar cuando sabes que tiene que recorrer un camino peligroso en el que si no es bomba, es secuestro y si no es secuestro, le quitan todo lo que lleva” en alguno de los controles “de expolio del régimen?”

En el caso de Salamiyah “los shabiha (grupos paramilitares leales al régimen) son la epidemia del pueblo; secuestran a gente y piden muchísimo dinero, las familias a veces venden la casa o el coche para poder pagarlo pero ni aún así evitan, en ocasiones, que “maten al rehén”, explica.          

    Pueblo de Salamiyah. Fuente: Raed Aljundi.                                                                                                            Abuelos de Raed. Fuente: Raed Aljundi.

La represión policial no es algo exclusivo del actual contexto bélico, los sirios lo llevan viviendo durante muchos años y Raed no es el único miembro de su familia que fue perseguido y víctima de presiones políticas y de las “molestias de los servicios secretos”.

También su tío pasó trece años entre rejas. También ocho de sus primos fueron encarcelados durante años por pertenecer a partidos de base comunista. También su primo Muddar “murió bajo tortura por pertenecer a una organización marxista”. Una bomba de barril lanzada desde el aire por la aviación siria acabó con la vida de su tía. También.

“Uno difícilmente puede ser optimista con lo que está pasando”, lamenta.

Raed tiene claro que nunca pisará el país “si sigue el régimen Assad” pero también sabe que nunca perderá la esperanza de que algún día la Siria con la que él se identifica alcance la libertad que merece. Esa que le permita a su madre disfrutar mientras pasea por los rincones de Salamiyah que Raed conserva en sus recuerdos.

 

 

 

***Tres días después de esta publicación y gracias al apoyo de todos los que compartieron esta historia, Raed recibió una llamada del Ministerio de Exteriores, comunicándole que el visado temporal de su madre había sido validado. ***

***El joven Hosni y otros tres familiares iniciaron su ruta de huida a Lesbos cuando llegó la notificación del Ejército sirio. Hoy (02/12/2015) están a salvo en la isla griega después de una pesadilla de trayecto. Pero su travesía continúa... ***

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